El rumbo que tu alma necesita


17 Nov
17Nov

Me llegan tantas personas con historias tan parecidas... todos confluyen en una misma queja: hagan lo que hagan siempre terminan en el “mar”, siempre acaban sin el resultado esperado y llegando al lugar donde todos acaban; la vida que no habían planeado.

La famosa y real frase de que "todos los ríos conducen al mar" es algo de lo que tienes que ser consciente siempre que vayas montado en una barca que sigue el curso de un río, de cualquier río, porque, inevitablemente, acabarás en el mar. Y eso no es un problema,... siempre y cuando, el mar, sea el lugar al que quieres llegar.

Pero ¿qué sucede cuando no es ese el lugar al que quieres llegar?... ¿qué sucede cuando el mar no es el lugar al que tú tenías pensado llegar? Cuando el mar no es el lugar al que tú habías planeado llegar todo empieza a complicarse porque, lo siento amig@, pero allí es donde acabarás.

La primera parte de la solución es, precisamente, esa: planear. 


Dicen que “Nadie planifica fracasar, pero todos fracasan por no planificar “


Si planeas llegar al mar, y eso es lo que deseas, sigue en tu barco, sigue remando, mantén tu dirección y, pase lo que pase, disfruta del camino.



Ahora bien, si tu deseo interior no es llegar al mar, si tu Alma necesita subir a la montaña, tu viaje en barco será desesperante; tendrás la sensación de no llegar, de no poder, de no saber, de no valer, de no poder respirar, de no estar en tu sitio y de no estar haciendo lo que tienes que hacer.

Cuando vivimos esa situación parece que la vida se termina, que nada de lo que ocurre tiene sentido ni propósito y es como si estuvieras perdido y fuera de lugar en todo lo que vives, como si fueras un personaje de cine en una película equivocada. ¿Qué pinto yo aquí? - sería una frase delatora de esta situación personal que nos debe hacer saltar la alarma de que algo no está bien.

El problema es cuando, ante tanta confusión general de vida, no eres capaz de ver más allá de lo que ves. ¡Y es normal! Estás mirando hacia la desembocadura del río, que no es tu camino, cuando deberías mirar, quizás hacia atrás, quizás hacia los lados, hacia arriba o hacia abajo. Pero como no sabes hacia dónde mirar, solo miras adelante y, te aseguro que allí no verás nada, porque nada hay que tenga que ver con tu rumbo.

Quiero que escuches (leas) esto con mucha atención porque puede ser decisivo para iniciar tu cambio de rumbo, tu transformación personal interior:

No importa si no sabes lo que tienes que hacer o si no sabes a dónde te quieres dirigir. 

Saber que tu dirección no es el mar, debe ser razón suficiente para soltar los remos, bajarte del barco y girar tu vista hacia cualquier otro lugar que no sea el mar.

Respeta la dirección de tu alma, aunque sea solamente escuchando que “por ahí no es” y hazle caso, cambia el rumbo aunque eso significa únicamente abandonar el rumbo actual.

La vida se encargará de rellenar el resto del camino, de permitirte ver hacia otros lados, solo cuando te desenfoques del rumbo incorrecto.

¿Cómo sabrás que vas bien?... Bueno,... lo sabrás, porque las sensaciones de presión desaparecerán y aparecerán las de miedo emocionante... ¡y eso es una buena señal!


No seguir en la barca será el primer paso para no acabar en el mar.


Ya estarás en Tierra y, desde tierra, será más difícil llegar a la desembocadura del río, allí donde no querías llegar.

Ahora toma el camino de tierra, de piedra, de asfalto, de hierba,... ¡y avanza!



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Tómate unos minutos para averiguar si, realmente, vas en la dirección correcta en tu vida, si tu Alma está avanzando hacia su propósito de vida... 

¿o acaso has venido a esta vida para dejarte llevar por la corriente?...

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