Cómo establecer la dirección de tu vida


10 Nov
10Nov

"El universo entero se aparta cuando tú sabes dónde vas" ... ¿cierto? - ¡CIERTO!

Pero eso no quiere decir que cuando quieres algo debas arrasar para conseguirlo; esa acción solo es una carrera enfermiza hacia los objetivos.

Para conseguir resultados en cualquier cosa que emprendas, debes entender que no depende de marcar objetivos a corto plazo y metas, sino de establecer la dirección de tu vida.

Planificar es un paso esencial, marcar objetivos SIEMPRE POR ESCRITO, definir las metas, diseñar un plan de acción,... todo eso es imprescindible. Pero déjame que te cuente la historia de aquel personaje que vivía en Barcelona, decidió viajar y puso toda su energía en conseguir llegar a Madrid.


"El personaje de esta historia tenía un deseo ardiente en su interior y sabía que, para llegar a Madrid, debía pasar del deseo a la planificación para poder ejecutar ese viaje; así que se sentó y se propuso diseñar un plan de acción para conseguir llegar desde Barcelona hasta Madrid.

Cuando se sentó delante del mapa de carreteras y se dio cuenta de que habían unos cientos de kilómetros de distancia, varios peajes que pagar y unos cuantos litros de gasolina que repostar en lugares que desconocía, empezó a sentir miedo por gastar demasiado, por encontrarse sólo en el trayecto, en lugares que no había visto nunca, por carreteras que no conocía,... y empezó a dudar de si, tal vez, debería optar por otro medio de transporte en lugar de conducir su propio coche que, además, estaba ya viejo y quizás no aguantaría el trayecto.

Sabía que no podía preguntarle a cualquiera para pedir opinión. A menudo pedimos consejo a personas que nunca vivieron la experiencia que queremos vivir y obtenemos resultados desastrosos, así que decidió hablar con el hermano de un amigo que era camionero y transportaba mercancías entre Barcelona y Madrid cada semana; de esa forma se aseguraba de que la información que obtuviera fuera lo más real posible, y no conjeturas de alguien que cree, que quizás, que a lo mejor, entiende y supone que el viaje debería de hacerse de una u otra forma.

Cuando hablo con el camionero, éste le recomendó opciones para poder usar su propio coche. Le dijo que era mejor llevárselo porque allí le haría falta para moverse y le dió opciones para que el viaje le resultara más barato, a base de compartir el viaje con otras personas que fueran a realizar el mismo trayecto.

Así que, con todas estas recomendaciones tomó la decisión de emprender su viaje en su coche, usó una plataforma online para compartir el trayecto con otras personas y llevó su coche al mecánico para que lo dejara a punto. ¡Vamos allá!

Cuando fue a recoger su coche del mecánico al siguiente día, el mecánico le dio algunas malas noticias sobre el mal estado del vehículo, y le pasó una factura muy superior a lo que él esperaba.

Estaba decidido pero ese golpe le dejó pensando si valía la pena arrancar el viaje. Además, en el app que descargó para compartir el viaje aún no se había registrado nadie para añadirse al trayecto y, para colmo, su amigo camionero le advirtió de que había nevado por algunos tramos de la carretera y debía de extremar la precaución en su conducción.

Esto le desanimó tanto que a punto estuvo de desistir de su aventura, Total, a lo mejor era mejor posponer el viaje para más adelante, porque ahora estaba pendiente también de unos proyectos en la ciudad del que quizás le podían llamar, y su madre le insistía cada día que no era buena idea dejarlo todo ahora para irse a empezar una nueva vida en Madrid.

Den alguna manera, este valiente superó toda esa parte de auto-sabotaje, rompió todas sus barreras y eliminó todos los obstáculos para iniciar su viaje y, al día siguiente llegó a Madrid. Ya estaba bien entrada la noche y se hospedó en un hotel para descansar.

Amaneció, se levantó y se encontró en plena Gran Vía de Madrid. ¡Estaba feliz! Lo había conseguido, su meta había sido alcanzada. Vio la gente pasar arriba y abajo y decidió ir a tomar un café con churros en una cafetería de la zona.

Estaba respirando esa energía madrileña, viendo a las personas hablando, paseando tomando un café,... y cuando acabó de tomar sus churros se dirigió a la barra, pagó su consumición y le preguntó al camarero: - Disculpe, ¿me puede indicar hacia dónde se va a la playa?"


establecer la dirección de tu vida


Las metas por sí mismas no tienen un propósito, tienen un objetivo. Pero, si confundimos las metas con los propósitos nos ocurren cosas como las del personaje de esta historia.

Los objetivos sirven para planificar el camino pero no la dirección del camino.

Si el propósito era llegar al mar, el paso y el objetivo de llegar a Madrid tenía muy poco sentido. La pregunta que debes hacerte en cada movimiento de tu vida es:


"Lo que voy a hacer ¿está alineado con la dirección de mi vida?"


Establecer la dirección de tu vida tiene que ver con el rumbo hacia el que te diriges, no con los caminos que vas a tomar. Los caminos solo los puedes marcar por objetivos, y cuando trabajas por objetivos debes asegurarte de que están alineados y te ayudan a dirigirte hacia el propósito de tu vida.

Por eso, el primer paso, cuando emprendes cualquier cosa en tu vida (no importa si es un negocio, un proyecto, una familia,...) es establecer la dirección de tu vida y después buscar, montar, provocar o encontrar los caminos que te lleven en esa dirección.


Cómo establecer la dirección de tu vida


Por supuesto, esta no es una labor fácil. Es una labor, sin duda, trascendental y ardua para cualquiera, pero también es imprescindible para no andar perdido por la vida dando tumbos de un lado a otro, de una decisión a otra, de un negocio a otro, de un empleo a otro, de una pareja a otra,...


"Hay dos días importantes en la vida de una persona:

el día en que naces, y el día en el que averiguas para qué"

Esto no es algo que se pueda resolver practicando un ejercicio de meditación en una mañana.

Establecer la dirección de tu vida es un proceso que requiere TIEMPO, OBSERVACIÓN y DETERMINACIÓN.

Requiere de tiempo porque tu propósito en la vida necesita que madures, que estés en la actitud correcta y que estés preparado para hacerle frente; por eso no podemos decidir de golpe un  -¡Ah! ¡Ya sé que voy a hacer con mi vida!-

A veces se necesita algún evento que hace despertar en nosotros ese fuego, y es un fuego que hay que saber ver. Por eso hay que estar en un estado constante de observación. Observación de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sobretodo auto-observación para entender qué nos mueve por dentro, que cosas nos hacen vibrar, qué nos emociona, qué es lo que provoca un terremoto en tu alma ¡y te hace explotar la cabeza!. 

¿Qué es eso que acelera mi corazón y desconecta mi mente?... llámalo como tú quieras, no importa. Yo digo que esa sensación es tu espíritu regocijándose cuando sabe que lo acabas de sentir y que después de ese momento no vas a dejar de pelear por cumplir su deseo.

La sensación si se puede definir y lo voy a hacer en mayúsculas para intentar transmitirte el verdadero sentido de la experiencia: GOZO


establecer la dirección de tu vida


En un sentido metafísico hablamos de que, esa porción de Dios que hay en ti acaba de darse cuenta de que, por fin, va a hacer aquello por lo que ha venido a este mundo. ¿No lo describirías también como GOZO? ... Yo sí pero, como te digo, no importan mucho las palabras, sino la sensación de haber encontrado la dirección de tu vida.

Te he hablado del tiempo y la observación, pero cuidado, para establecer la dirección de tu vida necesitas también determinación, porque esa llama que puedes llegar a encender, o a descubrir que está encendida dentro de ti, también puedes apagarla en un instante si no tienes la determinación de abrirla y cumplir con el propósito de tu vida.

Es,desgraciadamente, muy común, ver personas que dicen _ Si, yo encontré ese sentido una vez, pero bueno, ... ya sabes,... es difícil tirar con todo hacia adelante,...-

El propósito sigue vivo, quieras o no quieras, solo que ahora puede estar más o menos presente. 

El problema es que, si tus objetivos no estás alineados con tu dirección, con tu propósito de vida, lo más probable es que acabes en Madrid buscando una playa de arena fina.


¿Tienes ya una idea de cuál es tu dirección de vida?

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